Necesidad del Certificado de Eficiencia Energética

A día de hoy sabemos que el certificado de eficiencia energética es un documento que resulta del proceso de certificación energética de un inmueble.  Éste documento refleja la calificación energética en función de su consumo de energía según las características constructivas de la vivienda y de sus instalaciones.

La obligatoriedad del certificado energético nace a partir de una iniciativa de la Unión Europea para reducir el consumo energético para protección medioambiental. El consumo energético de los edificios es una de las fuentes más importantes de emisiones de CO2. Por este motivo el 4 de Enero de 2003 entró en vigor la directiva europea 2002/91 CE relativa al rendimiento energético de los edificios, por la que se fomentaba a los estados miembros a tomar medidas para reducir el consumo energético y lograr mayor eficiencia energética en el sector de la construcción. Entre otras medidas, esta directiva fomentaba la necesidad de los certificados de eficiencia energética, destinados a lograr mayor transparencia en el mercado inmobiliario.

El certificado energético existe en algunas regiones de Alemania desde hace unos 15 años, aunque de forma voluntaria. Sin embargo en este país a partir del 2009 es de carácter obligatorio y todo arrendador deberá presentarlo al posible arrendatario que lo solicite con pena de multas de hasta 15.000 euros.

Sobre 2009, la crisis del gas, desencadenada entre Rusia y Ucrania, marco un punto de inflexión en la dependencia y la seguridad energética de Europa, debido a las importantes repercusiones que tuvo en la Unión Europea.

Actualmente los diferentes estados de la Unión Europea buscan un mayor equilibrio y ahorro en energía, ya que por ejemplo, solo en España, la importación de productos energéticos se sitúa en torno a 45.000 millones de euros al año.

Los estados de la Unión Europea toman en consideración la energía como un elemento estratégico, hasta tal punto que en algunos de los estados se aprecian reminiscencias proteccionistas en sus políticas energéticas. Cada país miembro ha desarrollado una política energética en función de sus intereses interno y externos. Es el caso de la mayoría de las grandes empresas energéticas europeas, que todavía tienen participación pública. Por todo ello, es necesario profundizar en una política energética más compartida en el marco de la Unión Europea.

El sur de Europa puede ser un elemento a tener en cuenta en el abastecimiento energético de toda Europa, tanto en energías renovables como no renovables y no estaría demás el promover una nueva política energética en Europa en cuanto a suficiencia, eficiencia, y generación renovable.

Se a considerado que cada región adopte las medidas energéticas que más se adecuen a sus características energéticas, sociales y económicas, en vez de tomar medidas estandarizadas para todo el marco de la Unión Europea.

 

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