Presupuesto Certificado Energético Cañete la Real Málaga

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Cañete la Real es un municipio español de la provincia de Málaga, Andalucía, situado en el límite noroccidental de dicha provincia. Es un municipio fronterizo entre la Serranía de Ronda y la comarca de Antequera, y se eleva 742 metros sobre el nivel del mar.

Los municipios limítrofes con Cañete son: al norte Almargen (Málaga), El Saucejo y Algámitas (Sevilla); al este Teba; al sureste Ardales y El Burgo; al suroeste Cuevas del Becerro y Ronda, y al oeste Alcalá del Valle y Olvera, ya pertenecientes a Cádiz.

Las laderas de las montañas que rodean el municipio están cubiertas de bosquetes de encinas y pinares de monte bajo que trepan entre roquedales calizos. La vegetación mayoritaria es de matorrales de romero y tomillo. Entre la fauna que lo habita podemos encontrar al buitre leonado, el águila perdicera, el búho real, el zorro, el gato montés, etc.

El principal río del municipio es el Guadalteba o río de Ortegícar, que atraviesa el sur del término municipal y abastece al embalse del mismo nombre. El Corbones, afluente del río Guadalquivir, nace en tierras de La Atalaya, pedanía de Cañete la Real.

Los restos más antiguos de asentamientos humanos en el término de Cañete se remontan al Neolítico. Excavaciones arqueológicas dan como resultado hallazgos de fragmentos cerámicos realizados por los pobladores que vivían en las cercanías del casco urbano actual hace 3000 años. Los íberos establecieron su base en un cerro cercano al pueblo que denominaron Sabora.

En tiempos de Plinio fue Civitas Estipendiaria (ciudad tributaria) del Conventus Astigitanus. Sin embargo, la dificultad del terreno y las condiciones climatológicas (fuertes vientos asolaban a la ciudad), motivaron que en el año 78 d. de J.C., los habitantes de Sabora solicitaran del Emperador Vespasiano el traslado de la ciudad a una zona más llana y fértil (¿Fuentepeones, el Carrascal ?). El Emperador despachó la embajada en las primeras calendas de Agosto accediendo a lo que solicitaban los saborenses. Como agradecimiento, el pueblo de Sabora acuñó monedas en las que aparece el emperador Vespasiano vestido de guerrero con escudo y lanza en la mano izquierda y dos espigas en la derecha. También se grabó en bronce la carta que el Emperador envió a los saborenses (la famosa aérea tabula de Vespasiano encontrada en tiempos de Carlos V, y que se llevó al museo del Escorial).

Tras la invasión musulmana de principios del siglo VIII, se realizó la conversión progresiva al Islam, lo que significó el cambio de denominación pasándose a llamar Canit. Fue en esta época cuando se llevó a cabo la construcción del conjunto fortificado que es el castillo de Cañete (Hisn-Canit). La fecha exacta de su construcción no podemos precisarla, si bien sabemos que pronto se puso al servicio del rebelde muladí Umar ibn Hafsun. Tras la conversión de éste al cristianismo, Awsaya ibn al-Jali, jefe de los beréberes de la zona rondeña convertiría a Hins Canit en uno de los principales focos de la revuelta mozárabe. Años más tarde, en el 906, la fortaleza de Cañete, en tierras de Takaronna, era tomada por asalto y dotada de una guarnición permanente.

Iniciada la conquista por los reyes cristianos, llegaron hasta las puertas de Cañete las huestes de Fernando III, el Santo, en su empuje para conquistar Sevilla(1246).

Conquistada por el rey castellano Alfonso XI en 1330 (1328?), ratificó a la villa el título de Real, que según la tradición le había dado tras las invasiones bárbaras, el rey visigodo Witiza.

Décadas después sufriría otro ataque de las tropas cristianas, en este caso en la entrada que realizó Pedro I en 1362; en el curso de la cual fueron ganadas a los musulmanes las plazas de El Burgo, Ardales, Cañete, Turón y las Cuevas. Seis años más tarde, en 1368, aprovechando un período de crisis en las relaciones de los reinos cristianos, los granadinos cobraron de nuevo las fortalezas conquistadas por el rey castellano.

En octubre de 1407 fue reconquistada por el hijo del Maestre de Santiago, Gómez Suárez de Figueroa, aprovechando una nueva entrada en la que se mantuvo un prolongado asedio sobre el castillo de Setenil, recibió información sobre la pequeña guarnición que mantenía la fortaleza de Cañete y bajo pretexto de correr la tierra de Ronda se aproximó hasta los muros de esta villa. Pero fue en 1482 tras la conquista de Ronda y su serranía, cuando pasa definitivamente a manos cristianas.

Tanta escaramuza durante casi un siglo, tuvo como consecuencia el destrozo casi por completo de la fortaleza, que en la actualidad es objeto de un amplio y discutido programa de restauración.

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