Presupuesto Certificado Energético Valle de Abadalajís Málaga

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Valle_de_abdaljíValle de Abdalajís es un municipio español de la provincia de Málaga, Comunidad Autónoma de Andalucía. Está situado al sur de la Comarca de Antequera y al norte del Valle del Guadalhorce, comarcas en la que se integra según diferentes delimitaciones.
El gentilicio es vallesteros o vallunos. En el año 2009 contaba con 2842 habitantes (1396 hombres, 1446 mujeres).2 Su término municipal tiene una superficie de aprox. 21.4 km² y una densidad de 135,33 hab/km² y se encuentra situado a una altitud media de 358 msnm.
La ciudad tiene su origen en la antigua Neskania romana, aunque varios yacimientos repartidos por el término municipal atestiguan que la zona estuvo habitada con anterioridad. De su pasado conserva un extenso patrimonio arqueológico. De su entorno físico destaca la Sierra de Abdalajís.

El término municipal de Valle de Abdalajís, con 21.17 km², se encuentra situado entre las comarcas de Antequera y del Guadalhorce, al sur de la primera y al norte de la segunda y a 340 metros de altitud sobre el nivel del Mar, en la provincia de Málaga. Se encuentra rodeado, en su mayor parte, por los términos municipales de Antequera, y en menor medida, Álora. En el entorno del Valle de Abdalajís tiene un gran protagonismo la sierra de la que el pueblo recibe su nombre. Ésta forma parte de la Cordillera Penibética y actúa como telón kárstico calizo, formado en el periodo Jurásico.

Casi todo el municipio se sitúa entre los 200 y los 1000 msnm, con grandes diferencias de altitud debidas a lo abrupto de su geografía. Su sierra -Sierra de Abdalajís-, situada al oeste del municipio, forma parte de la Cordillera Antequerana, también llamada Arco Calizo Central Malagueño (cadena montañosa perteneciente a los Sistemas Béticos). El relieve en general es abrupto y montañoso, con excepción de algunas formas onduladas y el valle formado por el Arroyo de las Piedras. La sierra caliza, de origen Jurásico posee interesantes formaciones kársticas como lapiaces, torcas, simas, grutas, cuevas y tajos.

Al este de la localidad se encuentran una serie de lomas predominantemente arcillosas, con suaves cerros, como el cerro del Camello, el cerro del Castillo o el de Los Candelitos (llamado así por unas flores que reciben en el pueblo el mismo nombre). Separando ambas elevaciones se encuentra el valle formado por el Arroyo de las Piedras. En el término municipal del valle recibe las aguas de 3 afluentes: El Arroyo del Búho, el Arroyo de los Yesos (llamado así por la concentración de este tipo de roca en su cuenca) y el Arroyo de la Cañada. Más tarde, ya en el término municipal de Álora el arroyo efluye en el Río Guadalhorce.
Por la idoneidad de su enclave y las excelentes corrientes térmicas ha adquirido el sobrenombre de “Capital del Vuelo Libre”.

El clima en el Valle de Abdalajís es de tipo mediterráneo. Los veranos son calurosos durante el día, con temperaturas medias (20 °C aprox) por las noches y los inviernos son suaves, con temperaturas bajas pero no excesivamente (con muy baja frecuencia se producen heladas -menos de dos veces por año-). La temperatura media anual ronda los 15 °C. En invierno desciende hasta los 2 °C y puntualmente hasta los -3 °C., aunque son raras las nevadas. El verano, por su parte, es caluroso. Hay 2.800 h de sol al año.

En la sierra se da, predominantemente, la vegetación típica de zonas calizas mediterráneas, caracterizada por bajo matorral (tomillo, romero, espliego, lavanda, aulagas, chumberas, pitas, palmito, jaras, majuelos, genistas y retamas), además de una serie de flora menor como las siemprevivas, vincas, hierba de san Juan, amapolas, peonías, lirios, algunos tipos de orquídeas mediterráneas… En los márgenes del Arroyo aparecen numerosas especies de vegetación de ribera mediterránea y de rambla, como son zarzamoras, juncos y juncias, adelfas, retamar, lirios de agua, berros, matagallos, hiedras, etc. Sin embargo, la vegetación arbórea de ribera ha desaparecido en su totalidad debido al cultivo de los campos adyacentes al Arroyo.

En 1981 se descubrieron en la localización del canal (cercano al emplazamiento conocido como “El Higuerón”) y cerca del actual colegio público del pueblo, los restos de una villa rústica romana del siglo II al procederse a preparar el terreno para la construcción de un depósito de agua. Dichos restos fueron catalogados como de 1º orden, es decir, como un yacimiento arqueológico monumental de primer grado.

Los trabajos de excavación fueron realizados por el equipo del departamento de arqueología de la Diputación Provincial, que dirigía el arqueólogo Bartolomé Ruiz. Según las palabras que emitió el propio arqueólogo en su día:12 “el reciente descubrimiento de los restos de una villa rústica romana es realmente importante, debido, de forma especial, a la aparición de una zona porticada dentro del patio interior, algo no muy frecuente en los descubrimientos realizados hasta ahora en la provincia.

En 1981 se descubrieron en la localización del canal (cercano al emplazamiento conocido como “El Higuerón”) y cerca del actual colegio público del pueblo, los restos de una villa rústica romana del siglo II al procederse a preparar el terreno para la construcción de un depósito de agua. Dichos restos fueron catalogados como de 1º orden, es decir, como un yacimiento arqueológico monumental de primer grado.
Los trabajos de excavación fueron realizados por el equipo del departamento de arqueología de la Diputación Provincial, que dirigía el arqueólogo Bartolomé Ruiz. Según las palabras que emitió el propio arqueólogo en su día:12 “el reciente descubrimiento de los restos de una villa rústica romana es realmente importante, debido, de forma especial, a la aparición de una zona porticada dentro del patio interior, algo no muy frecuente en los descubrimientos realizados hasta ahora en la provincia.

La villa romana es de planta simple, alrededor de un peristilo cuadrangular en cuyo interior hay un estanque que debió tener en su época una fuente o surtidor que no fue hallado. También fueron descubiertos trozos de columnas (plintos, basas, fustes y capiteles que se encuentran hoy en día en departamentos del futuro Museo Arqueológico de Málaga, en la Alcazaba y, en menor medida, en el convento de la orden de religiosas de San José de la Montaña, que se encuentra en el propio pueblo). Dichas columnas eran de arenisca de baja calidad. Además, se encontraron numerosos restos de cerámica, así como algunas monedas aue se pueden fechar en el siglo III.
Tras la destrucción de la ciudad romana por parte de los pueblos bárbaros, vándalos y visigodos a mediados del siglo IV, toda la región quedó despoblada durante varios siglos hasta la llegada de los árabes.

Posterior a la dominación árabe, nos adentramos en la conquista cristiana, con la ocupación, completa sumisión y dominio efectivo de la totalidad de la comarca, incluido en ella el Castillo de Hinz-Almara, la Sierra y el valle. Este periodo tiene sus inicios en 1407.

Tras la guerra, se instaura la dictadura franquista. En los años de postguerra y a lo largo de la dictadura se instala en el pueblo fuertemente castigado por la guerra un gran vacío social que afecta a todas las relaciones vecinales. Además de los daños materiales (los destrozos provocados durante la guerra en la Iglesia, causaron daños en retablos e imágenes de cierto valor. Además, gran parte de las infraestructuras de comunicación del pueblo se vieron afectadas por la guerra y un gran número de viviendas fueron saqueadas o destruídas), también las muertes que acarreó la Guerra y la posterior dictadura, muchas de ellas silenciadas aún hoy en día

Al comenzar la guerra civil española, el Valle de Abdalajís cayó en zona republicana. Su sierra formó parte de la línea de frente en la guerra civil y fue la “muralla” que defendió Málaga del avance de las tropas franquistas entre Julio de 1936 y Febrero de 1937, cuando, bajo las directrices italianas una columna de unos 3.000 hombres salida de Antequera establece el control y el dominio del bando nacional sobre la carretera entre Antequera y el Valle de Abdalajís, la zona de Villanueva de Cauche y Ardales.
El 7 de Febrero de 1937 el Valle de Abdalajís cae ante el bando nacionalista, como escribe el dirigente militar Queipo de Llano: “Las dos columnas pequeñas salidas de Antequera y Archidona, tomaron el Puerto de Cauches, Villanueva del Trabuco y Villanueva del Rosario, después de asaltar trincheras rojas, y siguieron su avance hacia el sur. Por el Valle de Abdalajís el avance se ha hecho muy lento, pues el recorrido tiene trozos cortados y ha sido necesario trabajar en ellos y probablemente hasta por la mañana no podrán continuar su marcha.”

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